Chile posee un bicameralismo altamente simétrico y congruente; Senado y Cámara de Diputadas y Diputados comparten reglas electorales similares, una base territorial en muchos casos idéntica y funciones bastante análogas. La literatura ha advertido que esta configuración limita la justificación del bicameralismo y que es preferible avanzar hacia modelos con mayor diferenciación. Este artículo estudia el perfil de los senadores que han ganado un escaño en los últimos 20 años, y propone crear senadores de representación nacional, como una forma de generar mayor diferenciación entre ambas cámaras, y así reforzar la legitimidad del sistema bicameral. Se sostiene que esta figura reduciría el turismo electoral, canalizaría liderazgos nacionales no presidenciales, enriquecería la deliberación y mitigaría la campaña permanente.